MARIA ANDREA SORIANO PACHECO (MEXICO)


A veces las situaciones adversas llegan para darnos alguna lección de vida, pero si uno es perseverante, y no se deja vencer, pues así como llegan se van. Pero en ciertos casos pareciera que llegan para estacionarse permanentemente en la vida de ciertas personas, haciendo a estas padecer momentos difíciles día tras día, y orillándolos a llevar a cabo acciones que para la mayoría sonarían aberrantes, pero para ellos, pues es su única tabla de salvación.
Tal es el caso ocurrido en un poblado llamado Cosamaloapan, Veracruz, en México, en donde la mala suerte parecía seguir a Maria Andrea Soriano Pacheco, de 65 años de edad, esta mujer de precaria situación económica, era discapacitada y llevaba atada a su silla de ruedas ya un buen tiempo, por si esto no fuera poco tenía un hijo de 20 años de nombre Hugo Romero Soriano, que padecía de sus facultades mentales, y tenia recurrentemente ataques epilépticos, y aparte de todo vivían en casa de unos familiares, de los cuales eran totalmente dependientes, esta situación tenia muy tensa a Maria Andrea, quien en un momento dado no resistió mas y decidió terminar con tal suplicio.
Esa mañana preparo un vaso con fertilizante, y espero a que el joven le pidiera de beber agua, para darle a tomar el mortal liquido, solo unos minutos bastaron para que perdiera la vida su hijo, acto seguido, ella bebió otra dosis de fertilizante, solo que esta vez no hizo el mortal efecto, pero Maria estaba decidida a terminar con esto, y se ato una cuerda al cuello, la ato a la cabecera de la cama, y se dejo caer de la silla, pero la vida quería seguir haciéndola sufrir, ya que en esos momentos un familiar pasaba por la habitación, solo para impedir que Maria muriera.
La mujer fue trasladada a un hospital para recibir los primeros auxilios, y sobrevivió para continuar con su padecer, fue puesta a disposición del ministerio publico y trasladada a la prisión estatal, en donde espera su juicio.
Aunque la mala suerte te lleve a los extremos de la miseria física, económica y mental, el asesinato o el suicidio no es para nada justificable, pero yo no soy nadie para juzgar a la señora, yo solo soy un humilde testigo más de este caso. Saludotes.